Decía alguien:
«Puedes pedir perdón en dos ocasiones: Cuando sabes que obraste mal y cuando sabes que, aun obrando bien, has hecho daño.»
Que expresión tan corta y tan sencilla: -Perdóname…. Y que difícil, a veces.
Llega tu momento de tener que usarla? Te cuesta? Te enseñaron que es una muestra de debilidad expresar arrepentimiento? orgullo, tal vez?
Si todo ello te parece un problema; ¿porque no pruebas a dar muestras de fortaleza en medio de la supuesta debilidad de tus disculpas? Un perdón dulce y decidido, bien orquestado, de esos que sólo los poseedores de una gran personalidad pueden lanzar por los aires. La disculpa de los fuertes.
Sienta a la persona agraviada, pídele permiso para hablar. Dile que te cuesta, que necesitas algo para aclararte la garganta… descorcha un «Amatus Dulce 2011 de Bleda«. El ejemplo que ilustra la enorme personalidad y fuerza de algo dulce. Sirve las copas a temperatura optima. No bebas, no dejes beber a tu interlocutor.
Confiésale que no se te da bien el reconocer tus errores. Cuéntale alguna anecdota de un fallo que no supiste reconocer del pasado y que te trajo problemas posteriores. Dile que intuyes que algo has hecho mal hacia el/ella pero que no sabes muy bien como hacerlo para repararlo. Que, conociéndote , probablemente no lo harás bien. Que tal vez, ni siquiera lo harás.

Amatus Dulce 2011 - Bleda

Amatus Dulce 2011 – Bleda


En medio de esa explicación saca una caja de dulces, bombones o chocolates y dásela a tu ofendido/a. Dile que «ira genial con el Amatus» y con la conversación. Invítale a que, ahora sí, pruebe el vino. Monastrell y syrah vendrán en tu ayuda. Un moton de matices acaramelados, potencia frutal, en tu copa roja cereza. Sabroso en tu boca, amplio y sedoso. Llamado a dulcificar tu momento.
Saborea unos instantes y dile «que lo sientes» por no haber sabido disculparte. Por no acostumbrarte a hacerlo más habitualmente. Pide disculpas ante tu falta de disculpas. Esta paradoja hará un gran trabajo por ti… y para ti.
Empieza a activar el oído: ese sentido que no aparece en las catas de vino. Esta vez forma parte de la cata!! Y de que manera!!! Escucha. Presta atención a la queja de la otra persona. Sin gestos, sin interrumpir… deja acabar al otro. Dale permiso para que se desahogue, dile que nada pasará si lo hace. Mientras esperas, evita estar montando en tu cabeza «contra-argumentos» que echen al suelo todo lo que te están diciendo. No es un debate. Si te cuesta no participar del debate, ahí, a tu lado tienes una perfecta y armónica combinación de Monastrell y Syrah para echarte una mano. Mejor un sorbo gratificante que una palabra de más. Recuerda que «un dulce» puede ganar «Bacos de Oro» y estar entre los mejores.Así que, Opta por el sorbo y sigue escuchando!!
JR

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