Por desgracia todo acabará. Las despedidas son un hecho inevitable. Nuestras gentes, tarde o temprano, tendrán que marchar. A veces por un simple abandono, una ruptura, otras por fallecimientos. El duelo es el único síndrome psicológico que, seguro, deberemos afrontar alguna vez.
Te adjunto un tema musical de Alejandro Filio, cantautor Mejicano, para que te pueda acompañar en estos días difíciles en que alguien tiene que emprender la marcha lejos de tu vida:
Aunque no estás (en vivo)
Si tu pérdida ha sido sentimental, te han dejado o has tenido que dejar, tal vez este directo espeluznante: Goodbye my lover de James Blundt sea el ideal.

Arbol y raiz

Arbol y raiz


Cierra los ojos y escucha cada estrofa. Vive el dolor si es necesario. En este momento tus lagrimas son homenajes a esa historia que acaba, tal vez pequeños regalos para esa persona que marchó; Entiéndelo así. No huyas de las malas sensaciones que te recorran el cuerpo, son lógicas. Estar bien ante una perdida importante sería un contrasentido. Ya se que en esta sociedad el malestar anda prófugo: perseguido y maniatado. Pero muchas formas de «estar mal» son el camino correcto. El afrontar un duelo es un ejemplo de malestar necesario.
Vayamos a navegar en ese vacío que deja una pérdida unos segundos. Y si me lo permites, hagámoslo juntos.
Además de ello, tal vez porque toda historia tiene algo bueno que recordar, brindemos por esos momentos. Utilicemos ese brindis además para el difícil Adiós. Elijamos un vino para ese brindis/homenaje: Probemos con un «Pago Capellanes Finca El Picón». Con su mayor exponente, tal vez, en la añada 2004. Esta vez te enfrento a una propuesta de mas de 100 euros, supongo que la ocasión no es para menos. Opta, si te parece excesivo, por sus modalidades crianza o reserva de la misma bodega.
Dediquemos unos largos minutos a nuestro amigo, familiar, pareja, compañero/a que nos ha dicho adiós… Pongamos las emociones al máximo de potencia, los recuerdos a hervir y no tengamos miedo del dolor. No estamos solos, están con nosotros miles de momentos que pasamos juntos, y que tardarán en morir. Ahora es el momento de ellos junto a nuestra canción elegida y nuestro vino acompañante.

«El picón» te lleva en todas su fases de cata a una historia completa: Te cuenta con todo detalle de donde procede, de su fruto materno, la uva: Notas de fruta madura y negra, regalices, balsámicos, en nariz, rojos picota a la vista. Donde maduró: toques de madera, ahumados, especias inyectados por esa madera que le vió madurar. Y donde acabará sus días: en tu paladar en ruta directa a tu memoria. Para ello utilizará una elegáncia clara en boca con un final lento, largo, pausado para diluirse en tu boca hasta decir -Hasta la próxima. Es la metáfora perfecta de este momento… nacimiento, vida y despedida. «El picón» es perfecto para todo ello.
Repite si quieres este pequeño ejercicio de recuerdo y sano dolor cada día, no con vino, sino con otros objetos/lugares/situaciones que te recuerden la historia. Ese pequeño homenaje de unos largos minutos diarios a quien ya no está. Dedica el resto del día a recomponer tu ánimo y tus cosas. A tratar de empezar un nuevo proyecto de vida, aunque  puede ser difícil ahora.
…El tiempo hará el resto.
JR
 
 
 

There are no comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart

No hay productos en el carrito.