Vayamos a intentar entender de una forma muy simple y burda que es el estrés. Y por supuesto utilicemos a nuestros amados vinos para ello:
Elige dos vinos, uno que no te aporte nada, que te desagrade y otro que te guste especialmente.
En mi caso elegiría un Coto de Imaz reserva del 2005 o 2006 para el primer caso (lo encontrarás en todos lados, mercadona por ejemplo). Es un vino que me lleva a ninguna parte. Aburrido, repetitivo, sin alma…nacido para la venta masiva, para poco más. Vamos, que no me gusta en absoluto.
Por otro lado elegiría un «Finca la emperatriz 2009». Un vino que me apasiona.
Haz tú mismo la elección que más se adecue a tus gustos.

Ventana a la oscuridad

Abre las dos botellas, oxigena un rato prudencial, y sirve en dos copas. Apáñatelas para confundir las copas y no saber en que copa esta cada uno (cata a ciegas). Pídele a alguien en tu casa que te cambie el orden sin tu verlo, por ejemplo.

Cata el primero: Observa, enfrenta a nariz y prueba. Aclárate la boca con algo de agua. Cata el segundo.

Ahora, compara: Quien te gusta y quien te aborrece.
A partir de ese momento deberás OBLIGAR a tu mente a que DEBE gustarle el «vino malo».
Que TIENES que seguir probándolo, observándolo, oliendo, hasta que te empiece a gustar. Trastea con la copa de ese vino que te desagrada, OBLÍGATE una vez y otra vez a que DEBE gustarte y a que DEBES beberlo. Deja el «vino bueno» apartado: NO PUEDES BEBERLO hasta que no te hayas esforzado lo suficiente en apreciar y disfrutar del otro. Si por alguna razón no consigues ese cometido, sigue intentándolo un rato después. Recuerda: hasta que l
o consigas no puedes catar el vino que te gusta.
Si has seguido los pasos indicados, acabas de encarar tu mente hacia el mundo del Síndrome de Estrés. Eso es el estrés: TENER que hacer multitud de cosas que me desagradan, que me cuestan, que me son ajenas y tener a la vez que renunciar a lo que de verdad me llena y me aporta. Es el desequilibrio en mi mente del «Tener que….» arrasando con el «Quiero que…»
Por supuesto, tras este pequeño experimento: destina el Coto a cocinar algún guiso. Siéntate, ponte cómodo y disfruta de esa joya que es el «Finca la Emperatriz 2009».
JR

There are no comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart

No hay productos en el carrito.