Situémonos: domingo de junio en Mallorca. 25 grados, brisa fresca y agradecida. Recien llegado del mercado semanal del pueblo. En la cesta un queso mahones cremoso, un gamonedo asturiano y un manchego con un punto de curación. Cortado en pequeños dados. La pequeña terracita donde contemplo el vaviven de las copas de arboles. La copa a media carga del gessamí (jazmín en catalán). En su visión atravesada por los rayos de sol sale ganando. Como debe ser. Verdes destellos sobre un amarillo claro. Enturbiado por el vaho fresco del contraste de temperatura. Anticipo claro del golpe de frescor que nos regalara en su entrada en boca. en el olfato destaca la ausencia total de premura o prisa. Gessamí es…

Vayamos a intentar entender de una forma muy simple y burda que es el estrés. Y por supuesto utilicemos a nuestros amados vinos para ello: Elige dos vinos, uno que no te aporte nada, que te desagrade y otro que te guste especialmente. En mi caso elegiría un Coto de Imaz reserva del 2005 o 2006 para el primer caso (lo encontrarás en todos lados, mercadona por ejemplo). Es un vino que me lleva a ninguna parte. Aburrido, repetitivo, sin alma…nacido para la venta masiva, para poco más. Vamos, que no me gusta en absoluto. Por otro lado elegiría un «Finca la emperatriz 2009». Un vino que me apasiona. Haz tú mismo la elección que más se adecue a tus…

Apático? Demasiada carga? Un mal momento? Parece que no todo acaba de funcionar como estaba previsto en tus ilusiones. Las fuerzas se han marchado de la mano de las ganas de tener fuerzas. No hay motivación, bueno, tal vez sólo una pequeña por llegar a casa, aislarse y tomar un par de bocanadas de aire. Hazte un favor y pásate por alguna tienda de tu ciudad especializada en vinos. Pregunta si tienen algún espumoso de Gramona. (cava) El imperial Gran reserva puede ser una buena elección… Si se sale un poco del presupuesto, mejor. (al final te saldrá rentable). Sí, ya sé que no tienes nada que celebrar, pero hazme caso. Vete a casa y mételo en la nevera. En…

Es vuestra primera cita en casa de alguno de los dos? Tal vez la tuya? Para elegir tu/tus vinos ideales antes mejor elegir tu ánimo adecuado. Tal vez abramos la noche invitándo a la primera copa nada mas entrar. Un buen blanco puede ser una perfecta excusa para romper esos primeros momentos de inseguridad nada más entrar por la puerta. -Hola. -Hola, como estas? Pasa por favor. Sientáte y ponte comodo/a. -Es difícil aparcar en este barrio! -Si, hay veces que tienes que estar 20 minutos dando vueltas. Te apetece una copa mientras esperamos a que la cena se termine de cocinar?? Ese diálogo intrascendente, a veces algo forzado, puede verse desviado a un primer entendimiento en el servicio de…

Me dice mi mujer: -Tendrías que comprar vinos «de cada día». Reconozco que la afirmación me dejó algo descolocado. Me preguntaba si eso no saldrá en las ventas privadas en las que habitualmente busco, ni en las bodegas habituales, ni en precios que superen los 5 o 6 euros. » de cada día»?? Que diantres es eso??? Hay que ir a un supermercado a buscar «al de cada día» sin mirar blogs, ni novedades en bodegas, ni notas de cata?? Después de unos minutos con la mente en blanco me vino a la cabeza las comidas familiares que hacíamos en casa de los tíos y abuelos hace ya demasiados años. Esos manteles floreados, los vasos irrompibles de duralex, los platos…

Le tengo cariño al Gran vos. Así de simple. No soy objetivo con ningún producto de Somontano. Una región capaz de lo mejor y de lo peor, y no sólo en viticultura. Al Gran Vos 2005 lo descubrí en su cuna. En las bodegas de Viñas del Vero. La última vez, hará unos dos años. Con los arboles enrojecidos del otoño, con la brisa gélida y la humedad del Pirineo como perennes testigos de hoja caduca. Gran Vos me despierta la compasión del eterno aspirante. Se mueve a la sombra de sus hermanos mayores de Blecua y Secastilla y sus siempre competidores de Enate. Es un vino medio: de capa media, de un granate con destello cereza, con acidez media,…

Fue en la Muestra del vino anual de la localidad de Pollensa (mallorca) donde descubrí esta bodega. Con una producción mas que limitada y ubicada a 300 mts escasos del mar realiza de forma cariñosa sus caldos. En nuestro primer contacto con «la llebre» mediaron un par de centenares de personas, asistentes a la feria. Un grupo de amigos y yo probábamos la enésima marca y variedad de la tarde. Imposible distinguir ya nada especial. Pero al acercarnos al pequeño expositor de Conde de Suyrot y probar su «liebre» nos asaltó al paladar algo inédito esa tarde. Fresco, ondulante, largo, tal vez con excesivo uso de la madera, pero detuvo por un segundo el barullo en el que navegábamos todos….…

Llegando a casa un martes nublado de junio decidí sacar de la cava este Juan Gil para acompañar a una cena cotidiana con mi pareja. Lo acompañe de unas rebanadas de pan artesanal, unos quesos curados y azules y algunos ibéricos. El rojo violaceo del vino me convenció de un caracter tal vez nocturno, su alta capa me decidió en esa nocturnidad. Lo serví despues de decantarlo y al enfrentarlo a la nariz ya me encontraba comentando los pequeños quehaceres cotidianos con mi pareja. El vino inició el dialogo entre frescores balsámicos y un apunte de vigor que mi olfato ya apuntaba a la posterior ingesta. Los sorbos precedían a las frases en esa conversación cotidiana de una pareja normal.…

El VS del 85 reposa en una crianza mixta de 10 años. Envejece, dicen algunos. Como a veces envejecen nuestras opiniones, nuestras emociones, nuestros sentimientos indomables de juventud. Este vino me lleva a un momento de soledad, a solas, mejor dicho. Me incita a invitarlo como compañero de las profundas reflexiónes. Es el vino a descorchar ante un cambio de rumbo en la vida, probablemente en la reflexión previa a esa decisión. Puede ser un impulsor de un «basta ya!!!», por ejemplo en un momento de duelo tras una ruptura o perdida sentimental, en ese preciso momento en que debes encontrar un empuje para continuar con el siguiente capítulo. En el saboreo y recreo de su punto de acidez podremos…

Como primer ensayo de este viaje por los recuerdos, me remontaré a septiembre de 2012. El lluvioso día que me casé. Entre la lista de invitados figuraba mi tío Onofre. Invitado imprescindible en el convite. Con el degusté mi primera botella de Valbuena en el año 1997. Recuerdo la impresión de aquel cristal verdoso y frío entre mis manos; requería ser asido como un bebé recién nacido. Con la firmeza que evitara una impensable caída y con la extrema suavidad de tener lo más frágil en tus manos. El rezo luminoso en blanco y negro de su etiqueta «Vega sicilia. Unico 1987» , junto con el asome del liquido nebuloso, terrizo, tras el color verde del cristal en su cuello…

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