Mallorca pertenece al archipiélago balear. Es un pedazo de emersión calcárea de la cordilleras penibéticas con un contorno que recuerda a la cabeza de un Burro.
En Mallorca viven los mallorquines.
El mallorquín es un privilegiado que goza de un paraíso mediterráneo, en un clima paradisíaco. El Mallorquín se siente orgulloso de ello. Es hospitalario y comparte su tierra con medio mundo; Especialmente con un subgénero de humanos llamados, turistas. Es tan hospitalario que cede su tierra al que la quiera comprar. Las raíces bajo los zapatos del mallorquín son cortas: puede desapegarse de su casa, de sus orígenes, de su paraíso si la oferta es buena. A un Toscano (como explique hace unos días en otro post) ni se le pasaría por la mente edificar un bloque de hoteles, de 8 plantas de altura, en medio del Val D’orcia sólo porque eso «es una inversión». A un mallorquín , además de ocurrírsele semejante idea, la ejecuta; Y la ejecuta sin remisión. El litoral mallorquín contiene un magnífico catálogo de aberraciones paisajísticas sin parangón. El mallorquín vende bien pero su venta es miope: no enfoca bien en la lejanía. Su objetivo es «cortoplacista».
Un mallorquín esta nervioso: «Pasar pena» es una de las expresiones (y síndromes) más arraigados en los cerebros de los isleños. Ansiedad generalizada, o «pasar pena», es aquel proceso donde lo bueno puede ser peligroso y lo malo puede empeorar. Este fenómeno ha marcado y marcará el carácter del mallorquín de generaciones completas.
Nuestro habitante balear ama a su tierra: pero le da pereza amar las partes de las que se compone. Por ilustrar este concepto: La lengua propia de las baleares es motivo de amores y odios desde que se empezó a hablar: media isla odia su origen catalán y la otra media odia su pertenencia española. Y entre odio y odio transcurren décadas donde la cultura mallorquina dice: «Ey: no me queráis tanto y queredme mejor». La Tv autónomica balear, consciente del amor del balear por sus costumbres, produce espacios sin descanso que ilustran la tradición, la gastronomía, lo popular, lo ancestral de las islas: pero jamás superan el 7% de audiencia con semejante propuesta.
El Mallorquín es tremendamente perezoso en su ocio. Adora la playa, la montaña: pero si ir a la playa requiere de un trayecto mayor de 20kms considera que eso es demasiada distancia y que hay que dejarlo para otro día. -No pienso pasarme el día entero en el coche para nadar un rato y luego tener que volver- afirma.
Somos pillos, trileros, tramposos. Los baleares ostentan un récord insólito de casos «estrella» de corrupción: se cuentan por centenas. Tenemos la capacidad de convocar a un presidente de gobierno balear, al presidente del consejo de mallorca, a un representante de la realeza y a un puñado de directores generales, lugartenientes, alcaldes y gerentes de empresas publicas, en la misma cola, del mismo día, del mismo juzgado, con varias imputaciones por cabeza. Un mallorquín invita a un café a un turista con un ticket que puede rondar los 3-4 euros, mientras unos pasos mas allá el mismo café se vende a un tercio de esa cuantía. A un Europeo se le puede hinchar un precio, en mallorca, como si de un balón se tratara realizando un truco de magia simultánea donde se reduce la calidad del producto encarecido.
Mallorca fue distinguida hace poco por la UNESCO con el galardón mas preciado que esta institución otorga: Su sierra norte, La Tramuntana, fue declarada patrimonio de la humanidad. Hoy, unos años después , es casi una labor heroica encontrar un simple letrero de carretera que haga mención a semejante proeza: el orgullo mallorquín reposa en esta isla de la calma.

… y en mallorca se hacen vinos. Muchos vinos. Decia Peter Sisseck (padre de Pingus) hace poco que un buen vino debe «contarte» de dónde procede, quien lo ha hecho. Los vinos mallorquines son fieles a ese principio. O lo han sido mucho tiempo.
Vinos Ansiosos, con destino en el turista, poco orgullosos de su tierra, tramposos en sus precios excesivos ha sido la fórmula habitual. Perezosos en la innovación. Con formulas resultonas pero carentes de atrevimiento. Con ambición de cantidad y menos de calidad. Como anécdota ilustrativa: Este pasado verano, Junto con mi amigo Unai pudimos ver palés amontonados de botellas llenas del caldo de una de las principales bodegas de Mallorca en espera de ser metidos en el camión que los transportaría hacía sus distribuidores. Esos palés estaban bajo el rigor de 43 grados de temperatura, a pleno sol y estuvieron ahí varios días. Esas botellas que vimos, se pagan en tienda a unos 18 Euros. El mallorquín es perezoso.
En mallorca, mas allá de los vinos con origen y destino en su consumo turístico existen grandes productos: destaco ese magnifico obrar de la bodega llamada Anima Negra. Vinos excelentes, con alma, cuidados al detalle, amados por sus creadores y archipremiados por sus catadores y críticos. Pero son productos que se sitúan en un sector de precios donde andan los grandes productos de las D.O. mas potentes del mundo. El Anima negra del 2009 lo podemos encontrar por 33-38 Euros. El magnifico Son Negre del 2005 por 117-130 euros.  ¿ Elegiríamos un ejemplar de los citados, a precio similar, antes que un Pago de Capellanes, un Secastilla o un Remirez de Ganuza, por citar ejemplos ? No lo sé. Pero la duda se presenta.
Pequeñas bodegas ofrecen propuestas que me han emocionado: Mortitx, Conde de syurot. Pero el bolsillo llora mientras mi paladar se alegra.
A nivel de Venta es frecuente toparse con «el pillo» que todo mallorquín atesora: El mismo vino vendido en una esquina de un barrio o vendido en la esquina contraria puede sufrir el efecto «cafe de 3-4 euros» que comentaba anteriormente. Puedes observar una oscilación de precios parecida a la acción más arriesgada en bolsa.
Los vinos Mallorquines de calidad hieren al bolsillo, los económicos hieren la garganta.
… hasta hace poco…
…hasta que la luz apareció en un Garaje en el año 2006. Donde dos jovenes Mallorquines con un refrigerador de leche y una pocas barricas hicieron arte. «4Kilos vinícola» fue el resultado actual de semejante atrevimiento. Alma, honestidad, emoción, tradición, esfuerzo y amor real por las variedades de la tierra de Mallorca:  Todo lo que tocan lo convierten en excelente.
12 Volts 2012 – 92 peñin -unos 14 euros.
4kilos 2011 – 93 Peñin – Unos 25 euros.
… y su, Gallinas & Focas 2011 – 93 Parker – unos 18 Euros. Proyecto solidario en colaboración con la asociación Amadip Esment.
Gracias a mi amigo Oscar por regalarme un ejemplar de Gallinas & Focas 2011 Magnum. Gracias a él puedo decir que todo lo afirmado en este post es una colección de estupideces. ¡ Vuelvo a creer en el vino de mi tierra !
JR

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