La entrada del mes menos indiferente del calendario bien merece un brindis a la puesta de sol.
Este séptimo mes del calendario antiguo, noveno tras los imperios, marca el más notorio punto de inflexión del año. Septiembre. Todo lo que agosto tiene de luces, él lo luce en futuros de censura. Lo acorta todo: el día, la noche, la fiesta, el descanso, la paz…
Dicen que la estrategia evolutiva del Humano ha sido siempre la del enjambre, tan diferenciada de los mamiferos y tan cercana a los insectos; debe ser verdad, porque veo como vuelven los trabajadores a ser obreras; en septiembre, los niños a las celdas de crecimiento, las reinas a dar ruedas de prensa, los zánganos encaran su agonía mientras que las exploradoras buscan nuevos parajes verdes que colonizar. Todo ello, por ser septiembre.
Este septiembre, como no podia ser de otra manera, algo trascendente pasará en mi vida:    Mis dos hijas emigrarán a otro país, lejano y frío,  pero mejor, para habitar en una colonia donde los miembros construyen colmenas mas humanas. Todo ello lejos de mí. Todo ello este mismo septiembre… al compás de días teñidos en grises, a golpe de melancolía.
El septiembre del año pasado, me casé con alguien a quien no idealicé sin haberla amado antes.
Recuerdo que siempre acabe mis cliclos formativos en septiembre: la universidad, el instituto, la primaria…
Septiembre… Me regalaron una bici, un lejano septiembre…
y, aquí, en este modesto blog de vinos, No se muy bien que decirle a este odiado y amado mes: no se que botella abrirle en su nombre. Las cepas ya rebosan fruto, y a finales de mes toda la fiesta vendimiadora estallará en todos los campos del mundo. Yo en ese momento estaré feliz por el amor que me tienen y que les tengo a casi todos los que yo elegí. Estaré rabiando de añoranza a las dos hijas que se fueron con las brisas del norte a vivir su septiembre. Estaré manteniendo rigurosa fila en mi puesto de las obreras del enjambre….
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… no sé, todo ello me huele a triste, me sabe a nostálgico, me lleva a la melancolía… portugal me viene a la mente, El douro, sus laderas… Os recomiendo una puesta de sol que emule a las de la ciudad de Oporto, a un vino brindando al sol que se va, al verano que agoniza, a mis niñas que deben partir para vivir un poco más, un poco mejor…
 
… el duero ofrece un consuelo a esta melancolía, portugal su marco ideal. Melancolia y Douro hechos en moldes gemelos: DALVA DOURO reserva 2008
Va por vosotras, mis pequeñas. Disfrutad de la experiencia y aquí, mas al sur: papá.
nenas
JR

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